El arte de no molestar

imagenLlevo ya mucho tiempo escribiendo en este blog, creo que es un buen momento para empezar a tutearle. Con su permiso.

Veamos, hasta ahora había establecido en mis entradas la costumbre de hablarle de usted. A ti lector. O lectora. Porque realmente pensé que podía ser alguien que conociera o no. Por supuesto ésta es una práctica nada bien vista en el mundo del 2.0, éste, crea distancia, dicen. A mi siempre me ha parecido simplemente educación. Creo que empezar una relación dejando claro que esa distancia existe y pedir permiso, de forma tácita o expresa, para reducirla, es una de las mejores formas de hacer explícita la intención de ser cercano que antes era sólo supuesta. Y además te facilita el hecho de usar un lenguaje no sexista. La tercera persona es igual para ambos géneros.

Y es que, sin duda una de las cosas que más me molestan es la falta de educación. Fuera y dentro de la red. Cuando hablo de educación, me estoy refiriendo a la cuarta acepción del diccionario de la lengua de la Real Academia Española: “4. f. Cortesía, urbanidad”. Quizás pueda referirme también a etiqueta en su segunda acepción: “2. f. Ceremonia en la manera de tratarse las personas particulares o en actos de la vida privada, a diferencia de los usos de confianza o familiaridad”. También de civismo. Nada más. Pero una de mis definiciones favoritas de tener educación, y que para mí captura su esencia completamente es: “El arte de no molestar”.

Cuando voy a un sitio, procuro dejarlo como lo encuentro. Sí, yo soy de los que recojo la bandeja de la franquicia de turno cuando he terminado, la vacío y la dejo en el montón. Dejas un ambiente agradable al que venga tras de ti. Si estoy fuera de mi casa, el único sitio donde las reglas las pongo yo, procuro adecuarme a los modos que veo. Como su idioma, aprendiendo alguna frase cortés. Y si no me gustan, no creo ser nadie para cambiarlos, simplemente, si no me gustan me voy. Y si el que molesta soy yo, por desconocimiento o error, difícilmente por intención, pido disculpas. E información.

Me cuesta comprender como alguien puede mantener, o empezar, cualquier conducta a sabiendas de que está molestando, o de que va a molestar. A menos, deduzco, que molestar sea su intención. Lo cual es aún más molesto. Si la gente, en general, usáramos este sentido estético y ético de no molestar, de tener urbanidad o civismo no habría que legislar las libertades. En ocasiones de forma tan ridícula.

Cuando alguien molesta crea una situación incómoda al tener que decidir si bien llamarle la atención, o bien, cosa que no recomiendo, aguantarse y no hacer nada, lo que genera una sensación de frustración que se manifestará en la siguiente persona que trates, a la que enfadarás y que reaccionará igual con la siguiente que trate, etc. Pocas cosas hay peores para la convivencia que una mala contestación a un desconocido. La cadena de mal rollo que se puede generar es asombrosa.

Yo recomiendo, y procuro, que sea cual sea la situación a la que te enfrentes, nunca pierdas las formas. Habla con educación, pide las cosas por favor y agradécelas con una sonrisa o un gesto amable. Independientemente de que el interpelado lo merezca o no. Rompes la cadena y aumenta exponencialmente la motivación del otro a ayudarte a conseguir lo que necesitas. Ni sumiso ni agresivo, asertivo. Y para la asertividad es indispensable la educación, el respeto por las reglas del juego. Por la etiqueta. Saltarte la etiqueta no es más guay, ni más cercano, no te hace más campechano, es la mejor forma de crear un malentendido. Cuando estás entre amigos, de los de verdad, no rompes la etiqueta, es que la etiqueta en esa situación es la ausencia de reglas. Molestas si las creas.

Internet tiene su propia etiqueta, educación. Los consejos de autorregulación para no molestar. La netiqueta. Del decálogo de buena educación me permito destacar el punto 1, el punto 3 y el punto 10. Me voy a permitir incluso citarlos todos:

  • Regla 1: Nunca olvide que la persona que lee el mensaje es en efecto humana con sentimientos que pueden ser lastimados.
  • Regla 2: Adhiérase a los mismos estándares de comportamiento en línea que usted sigue en la vida real.
  • Regla 3: Escribir todo en mayúsculas se considera como gritar y además, dificulta la lectura.
  • Regla 4: Respete el tiempo y ancho de banda de las otras personas.
  • Regla 5: Muestre el lado bueno de su persona mientras se mantenga en línea.
  • Regla 6: Comparta su conocimiento con la comunidad.
  • Regla 7: Ayude a mantener los debates en un ambiente sano y educativo.
  • Regla 8: Respete la privacidad de terceras personas.
  • Regla 9: No abuse de su poder.
  • Regla 10: Perdone los errores ajenos.

En cuanto a tutearlo o tutearla en mis entradas a partir de ahora lo haré. Porque se ha convertido en regla no escrita en estos lares, y allí donde fueres… procura no molestar, hasta que te ganes ese estatus en que ya, hagas lo que hagas, no molestas.

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