Gaia

En los años 60 surge la “teoría Gaia” (Lovelock, Lynn Margulis) y aun tiene seguidores (Tyler Volk). En ella se postula que la biosfera de nuestro planeta (la porción del planeta que contiene la vida) se comporta con un ser vivo, y que toda ella tiene capacidad de regularse. Esta teoria ve a todos los seres vivos como parte de un único ser vivo: Gaia (la diosa griega de la tierra o “madre tierra”) que mantiene las condiciones adecuadas para su propia supervivivencia. En otras palabras está teoría postula la interconexion de todo lo que está vivo y la capacidad de la tierra como ser vivo de “defenderse” de las agresiones.

Yo tengo 29 años y he visto cambiar el clima de Málaga mucho hacia algo cada vez más extremo (desaparición de las estaciones intermedias, veranos mas calurosos, inviernos más frios), desde que lo recuerdo. Pero no me hace falta recordarlo o haberlo vivido. Los datos y las estadísticas están ahi. Estamos matando nuestro planeta, a Gaia. Vertemos millones de toneladas de residuos al dia, envenamos los rios, el mar, los oceanos. No respetamos los ciclos de reproducción de peces. se manipulan vegetales y animales de crianza con criterios industriales, sin que sean prioritarios los criterios biológicos. Calentamos nuestra atmósfera con emisiones de gases. Y los paises más contaminantes se niegan a cumplir los protocolos mediambentales (Kioto). Incendiamos los bosques con fines inmobiliarios o somos negligentes en su cuidado, o ambas cosas la mayor parte del tiempo.

Y la tierra, Gaia, se “defiende”: sequias, inundaciones, desertización, huracanes, tormentas… el resultado lógico de nuestra constante agresión al planeta.

En la teoría de Gaia, el ser humano se postula como una especie de tejido nerviosos de este macro ser vivo… quizás sólo es un cáncer del que Gaia aprenderá a librarse.

¿Que mundo les dejaremos a los hijos de nuestra generación, a los nietos de nuestra generación?

Yo me remito a una profecía nativo americana (Cree):

“Sólo cuando el último árbol haya sido cortado,
sólo cuando el último río haya sido envenenado,
sólo cuando el último pez haya sido pescado,
sólo entonces os dareis cuenta de que el dinero no puede comerse”.

La tragedia de Nueva Orleans no es una fatalidad natural impredecible, es un hecho predecible, consecuencia de nuestra desidia en el cuidado del planeta que nos cobija. Cada huracán, cada tormenta, cada inundación, cada sequía, cada epidemia es consecuencia de nuestros actos y de nuestra falta de respeto por la vida.

Sintiendo las muertes que los desastres naturales causan en el mundo, y solidarizándome con las víctimas, espero que estas tragedias hagan reflexionar a los paises desarrollados y especialmente a los Estados Unidos, como principal potencia económica y contaminante. Que los ciudadanos presionemos para que se gaste menos dinero en guerras y poder y más en cuidar lo que realmente nos mantiene vivos.

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