No a las patentes de software

Cuando tuve mi primer PC -que mis padres nos compraron a mi hermano y a mi por aquello de los estudios, la tipica excusa que usabamos para convencerlos de comprar un aparato que, obviamente, pensaban que no servía nada más que para jugar y para ser una cara máquina de escribir- el ordenador se podia conectar a la línea telefónica, a una red que creo que se llamaba ibertex, que lo único que nos permitia era hacer una compra en el supermercado del Corte Inglés que jamas hicimos. Aún no existía windows 3.1 o no lo conocíamos, funcionaba con el MS/DOS. En fin, no hace tanto tiempo ¿15 años?.

Lo que ha llevado a Internet y a la informática al actual desarrollo, gigantesco, es la posibilidad que muchos han tenido de crear su propio software que cubriera alguna necesidad que le había surgido, de crear modificaciones a software existente, de poder compartir código abierto para que cada cual fuera aportando lo que se le ocurriera, etc. Así las compañias tienen que estar atentas, tienen que mejorar su producto constantemente, porque si no no es competitivo. Un chaval en su cuarto les puede desbancar con su nueva versión de un software de edición de texto o de conexión puerto a puerto para compartir archivos, o cualquier cosa que se le pueda ocurrir.

Estos softwares libres son gratuitos, nacen de proyectos desinteresados, de comunidades de decenas, cientos o miles de usuarios que probablemente sólo se conocen por los mensajes en un foro, el irc o cualquier otro sistema de internet. Por el placer de ver crecer a su “creación”.

Crear patentes significa inmovilidad, significa que una empresa monopolice por completo un determinado código durante 10, 20 años y que la creatividad se estanque a fuerza de demanda.

Crear patentes al software sólo beneficia a las grandes multinacionales, que impondrán sus sistemas al precio que les de la gana y eso significa encarecimiento de toda la tecnología que nos rodea: móviles, electrodomésticos, coches, etc. Porque si tengo la patente de un determinado código, impongo mi precio, y las empresas que necesiten ese software no tienen otras opciones ni pueden desarrollar sus propias variaciones sobre ese código: así que deben comprarlo al precio que imponga. Y claro, ellos no van a perder dinero, al final lo pagaremos los usuarios.

Si le gusta internet, si es capaz de ver más allá del mal uso que se le puede dar a esta herramienta y ve las verdaderas posibilidades de comunicación y desarrollo de esta red, presione a sus representantes europeos. Puede tener mucha más información en esta web:

NO A LAS PATENTES DE SOFTWARE

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Fecha de publicación: 9 de junio de 2005 - Comentarios: 0.

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