Cuando finalmente vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar

facepalm

Integrar. (Del lat. integrāre).
1. tr. Dicho de las partes: Constituir un todo.
2. tr. Completar un todo con las partes que faltaban.
3. tr. Hacer que alguien o algo pase a formar parte de un todo. U. t. c. prnl.
4. tr. comprender (‖ contener). La coalición ganadora integraba liberales y socialistas.
5. tr. Aunar, fusionar dos o más conceptos, corrientes, etc., divergentes entre sí, en una sola que las sintetice. El nuevo enfoque integra las dos teorías anteriores.
6. tr. Mat. Determinar por el cálculo una expresión a partir de otra que representa su derivada.

Integración Social.
Se entiende por integración social todo proceso dinámico y multifactorial que posibilita a las personas que se encuentran en un sistema marginal (marginación) participar del nivel mínimo de bienestar sociovital alcanzado en un determinado país.

Me acaban de contar que por lo visto si resides en un país que no sea el tuyo, tienes que adoptar sus costumbres. No se si todas o algunas. Que si no estás en un gueto. Y si es así te vas, o te echamos. Y que eso es integración. Y lo he buscado y no encuentro esa definición por ninguna parte. De la Real Academia Española me quedo con la tercera acepción: Hacer que alguien pase a formar parte de un todo. También significa comprender, en cuanto a contener, varias ideas juntas. ¡Incluso permite aunar conceptos divergentes en uno que los sintetice!. La democracia asumo que sería esa integración final. Aunque si algo se fusiona contiene elementos de todas las partes, no sólo de una. Y la definición de integración social tampoco dice nada de eso. Más bien lo que dice es que si alguien está marginado le vamos a conceder  el derecho a tener derechos. Los más básicos al menos.

No veo por ninguna parte eso de que haya que adoptar los usos y costumbres del hospedador. Pero claro ya me quedo preocupado. Voy a decirle a mi hermano, que lleva en Londres varios años, que ni se le ocurra hablar español en público, o que le huela el aliento a haber comido tortilla de patatas o paella. A ver si lo van a echar por no integrarse a comer pudding de carne o que les moleste los londineses que suene como los de la armada invencible. Aunque él ha contado alguna vez que por lo visto en Londres lo dificil es encontrar londineneses. ¿Sera integrador mantener la capacidad de exageración, tan andaluza?. En realidad él nunca me ha dicho que haya tenido problemas por nada de esto, ni está en un gueto español ni nada.

Pero es que yo aquí en España, en Málaga, que llevo los 38 años que tengo, hijo de españoles y nieto de españoles – no sigo que tendré genes foráneos seguro, que esto es España – muy integrado no estoy según esta definición que me han contado. Porque a ver:

  1. Educado en el catolicismo, una de las raíces de nuestra cultura patria,  estoy y hasta quise ser cura, jesuita para más señas,  pero ahora soy un convencido y racionalista ateo. No celebro la Navidad, ni la Semana Santa, aunque procuro no estropeársela a nadie.
  2. El futbol, la raíz principal del árbol de nuestra identidad nacional,  ni me va ni me viene. Los toros tres cuartos de lo mismo. Mejor si desaparecieran. La fiesta, no los pobres animales.
  3. El idioma: pues hablo un español muy raro, bajito y sin vocalizar que nadie entiende. Lo veo en sus caras, cuando no me lo dicen abiertamente: ¡Habla en cristiano!. Si puedo usar un tecnicismo extranjero lo uso, es cool.
  4. Me encantan los niños de mis amigos, ¡y sus mujeres! Aunque no me caen igual los maridos de mis amigas, que los quiero pero no es lo mismo. Me lo haré ver, aunque va a ser por mi heterosexualidad, lo veo venir. Pero, me conoceis, jamás formaré una familia. Pilar fundamental de Occidente. Eso sí, defendería las vuestras con mi vida.
  5. No me gusta el pescado, lo que como malagueño ya es razón para que alguien quiera echarte de aquí.
  6. Por lo visto cubrirse el pelo no es muy español, ni vestir siempre de negro. Pero yo suelo llevar hoodie y la capucha me la pongo no sólo si llueve. Bueno, ahora llevo una batamanta yedi. Negra. ¡Pero solo en casa!.
  7. Me gusta leer, de verdad quiero decir, que por lo visto no es muy costumbre española, supongo, porque si la peña leyera tanto como se dice no escribiría las sandeces que escribe.

¡A ver si es que no estoy integrado! ¡Válgame Yoda! Por eso me siento tan sólo, porque estoy en un gueto. Un gueto unipersonal. No se si debería decirlo muy alto, que por lo visto los guetos son el caldo de cultivo de fanáticos y terroristas. Que yo pensé que eran la miseria y la falta de educación unido a ser un capullo. Pero por lo visto no, que son los guetos. Un momento, entonces: ¿Me vais a echar? No me jodais, ahora que acabo de pintar la casa, con lo que me a costado dejarla a mi gusto. No me echéis, hostia, si aparte de la ley de propiedad intelectual, que se me olvida en las frías noches de mi salón, yo no he me saltado ninguna ley. Alguna regulación, pero ley no. Sólo soy un poquillo raro, distinto.

Pero que no cunda el pánico. Yo creo que alguien ha confundido nuestra democracia con alguna de esas dictaduras o teocracias donde todo el mundo debe pensar igual, y vestir igual, y tener las mismas creencias.  ¡Que no! ¡Que aquí eso no hace falta! Normal, como es tan jovén, la democracia digo, aún se nos va la pinza un poco. Me gusta decir que es joven por que tiene mi edad, pero vamos, ya somos talluditos. Aquí todo el que cumpla le ley es ciudadano, a partir de ahí puede ser todo lo distinto que quiera.

El título es de una cita de  Martin Niemöller, un pastor alemán. No un perro, no. Un cura “distinto” de otro país ¡Pero europeo, eh!

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar.»

Un comentario en “Cuando finalmente vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar”

  1. Ana Guzmán

    Excelentes reflexiones. También te digo que aplaudo tu integridad porque no comprendo como haya quien se declara abiertamente agnóstico o ateo y celebra la Navidad y va a las procesiones (aunque en Andalucía es más flockore que religión, que me perdonen). ¿Se acordarán de Santa Bárbara? Y sí, te entendemos mejor escribiendo que a viva voz. 😉

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